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Mi espalda es mi zona vulnerable

Ps.Alejandra Rodríguez, Jefa Unidad del Dolor Clínica Kennedy Santiago

G.Groddeck (1889/1923), médico pionero de la Medicina Psicosomática, recalca la importancia de todos los detalles como circunstancias y lugar del comienzo de los síntomas, la región del cuerpo afectada, eventos gatillantes para comprender el significado. Para este autor, toda enfermedad orgánica, sin excepción, es igualmente psíquica, y el cuerpo simboliza a través de su ser mismo.

Posteriormente, desde la Escuela Psicoanalítica de Psicosomática de Chicago se ha enfatizado que en toda enfermedad existen tres factores: el evento gatillante, una personalidad a la base y un órgano o zona vulnerable. Los teóricos apuntan a que la mayoría de las personas tienen una zona u órgano más deficitario o vulnerable que estaría más predispuesto a enfermar.

Ya sea porque en la historia clínica del paciente tuvo reiteradas enfermedades en esa misma zona u órgano o por una historia de no cuidados, por ejemplo, desde la niñez cargar pesos por trabajos; o ya sea por una falla constitucional, es decir, que la traemos antes de nacer.

En esta línea, las somatizaciones reiteradas, el dolor crónico en una misma zona lumbar, después de descartar una causa anatomopatológica que lo explique, se considera psicosomático y se denomina Lumbago Crónico Inespecífico.

Como lo planteamos anteriormente en otra columna de este blog, se define enfermedad psicosomática como una enfermedad física, real que requiere diagnóstico y tratamiento médico en cuyo origen y evolución intervienen factores psicológicos (Nader et al., 2010; Carrasco, 2014).

Desde la medicina como desde la psicología existen diferentes posturas controversiales frente a la clasificación de éstas. No obstante, desde lo médico más tradicional, las enfermedades consideradas psicosomáticas serían la fibromialgia (FM), colon irritable (SII), psoriasis, vitiligo, lumbago crónico inespecífico (LCI), cefaleas tensionales , vegija irritable y alopecía areata. Todas ellas presentan el llamado el Síndrome de Sensibilización Central (SSG) (Yunus, 1994; Nader, 2010).

Todo síntoma, cuadro, enfermedad (dolor crónico) tiene un valor comunicacional, nos dice algo, son “expresiones actuadas en nuestro cuerpo” como lo plantea Joyce McDougall (1992). Por lo cual es imperioso escuchar esas señales.

Hoy día sabemos categóricamente que separar mente-cuerpo es un error garrafal, somos una unidad indivisible. El cuerpo no es algo que tenemos, somos cuerpo, el cuerpo es el pivote de la existencia, no es un agregado, sino que el cuerpo es lo que uno es. Cualquier intento de ver el cuerpo separado de la mente, es ya una mirada reduccionista que está obsoleta (Nuñez, 2008).

Una primera aproximación segmentaria del cuerpo, es visualizarlo en su eje vertical, derecho e izquierdo. Este eje vertical atraviesa todo el cuerpo desde la cabeza a los pies dividiendo el cuerpo en estas dos partes. La parte derecha se conecta con el mundo externo, los otros, la sociedad. Es el contacto con la realidad externa. El saludo social es diestro en la mayoría de las culturas. La tendencia a la extraversión. Centrado en la actividad-hacer. Conflictos con las figuras de autoridad y masculinas podrían estar a la base.

En cambio el lado izquierdo es lo contrario, la relación con la realidad interna, el mundo personal, la introversión. Conflictos con las figuras femeninas. Centrado en la receptividad (Grecco, 1999).

Otra segmentación sería frente/ espalda. El frente tiene que ver con lo que muestro, con la identidad manifiesta, con lo consciente. Mientras que la espalda tiene que ver con lo inconsciente, lo que se oculta, el “sótano” de la existencia. Todas las cosas que rechazamos, que deseamos “tapar” están en nuestra espalda. Es como un mapa de nuestro inconsciente. Por lo cual dónde duele y cómo duele va a tener relación con un conflicto y una emoción.

La columna vertebral es el eje esquelético de los seres con vértebras. Es lo que une estáticamente al cuerpo. Todo converge hacia la columna. No sólo significa lo que sostiene, el pilar del cuerpo, sino que la columna en griego significa “lo que une”. Refleja en su postura, en su posición, en sus patologías, en sus acomodos, en sus compensaciones, en sus dolores. La columna es el mapa del ser emocional, cada vértebra con su disco y sus nervios representan un conflicto emocional así lo plantea Grecco, psicoanalista Argentino y doctor en Psicología (1999).

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